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El asesoramiento fiscal y contable van inequívocamente unidos. No es posible realizar, por ejemplo, una planificación fiscal en una empresa sin organizar adecuadamente la administración de la misma y elaborar los criterios contables que, adecuados a la normativa legal vigente, le hayan de servir a los fines descritos. Tributar es una obligación, pero de su gestión depende aprovechar o no las ventajas legales existentes. En primer lugar se analizan las cuestiones fiscales de cada cliente en función de sus características propias y las del sector o actividad que desarrolla. Después, a la hora de confeccionar las declaraciones, éstas se realizan bajo la más estricta minuciosidad para cumplir la legislación vigente pero siempre intentando reducir al máximo la presión fiscal. Una vez presentadas las declaraciones, se realiza un seguimiento ya que según la normativa española, toda declaración puede ser revisada por parte de la Administración durante los cuatro años siguientes. Llegado el caso, nos ocupamos de ofrecer a nuestros clientes el asesoramiento y defensa necesarios y requeridos por la Inspección de Hacienda.
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